Los BEV (Battery Electric Vehicle, vehículos eléctricos puros) y PHEV (Plug-in hybrid electric vehicle, vehículos híbridos enchufables) necesitan de una fuente de alimentación externa para la recarga de sus baterías eléctricas.

Actualmente, existen 4 modos de carga estándar que se diferencian en características y uso:


Modo 1

Toma doméstica no exclusiva para coche eléctrico. Recarga lenta.

El Modo 1 es aquel que se realiza en un enchufe clásico doméstico (una toma tipo Schuko) como el que usamos para electrodomésticos como la lavadora.

Su intensidad máxima permitida es de hasta 16A y una tensión inferior a 230V. tipo de instalación permite una potencia máxima de 3.7 kW.

Este sistema es el más sencillo de los modos de recarga. El vehículo se conecta a la red eléctrica, a un enchufe convencional, un conector tipo Schuko, mediante un cable con un conector específico, que depende del modelo elegido por el fabricante. No existe comunicación entre la infraestructura de carga (el enchufe) y el vehículo eléctrico.

Este modo de carga es apto para pequeñas motos o bicis eléctricas u otro tipo de vehículo pequeño (patinetes, hoverboards, etc.). La toma no se aconseja para coches o motos de mayor potencia debido al sobrecalentamiento de la instalación en usos tan continuados (hasta 8 horas) y a su falta de protección.






Modo 2

Toma doméstica exclusiva para coche eléctrico. Recarga lenta.

El Modo 2 consiste en la instalación por parte del usuario, en su garaje, de una caja con un enchufe tipo Schuko, normalmente de forma preferente para la carga del vehículo eléctrico en cuestión (su uso no es exclusivo, pero suele serlo). El vehículo eléctrico o híbrido se conecta a la red eléctrica mediante su conector/adaptador correspondiente para dotar de seguridad a la recarga. El cable cuenta con un dispositivo intermedio de control piloto que sirve para verificar la correcta conexión del vehículo a la red.

En el lado de la pared el conector es tipo Schuko, mientras que en el lado del coche este puede ser de diversos tipos, siendo los más usados el Mennekes (o Tipo 2) y el SAE J1772. 

Este tipo de recarga es monofásica y la intensidad máxima teórica permitida es de 32A, siendo 16A lo habitual, con un voltaje de 230V (3,7kW - 7,2kWh). La tensión y potencia máxima son similares al Modo 1.

El Modo 2 no es más que un Modo 1 que cuenta con un sistema de protección

Este modo de carga es apto para algunos tipos de coches híbridos enchufables o, sobre todo, un vehículo eléctrico pequeño como son los cuadriciclos.






Modo 3

“Wallbox” o terminal de recarga específico para vehículos eléctricos. Recarga semi-rápida.

El Modo 3 requiere de un dispositivo llamado wallbox: un punto de recarga destinado exclusivamente a recargar vehículos eléctricos. Este punto de recarga o wallbox incorpora varios sistemas de protección necesarios para la seguridad de la instalación eléctrica y del vehículo. 

La conexión del Vehículo Eléctrico a la red de Corriente Alterna se realiza mediante equipamiento dedicado en exclusiva a la recarga del vehículo eléctrico. 

Este modo  permite una recarga monofásica y, también, una recarga trifásica. Es decir, si nuestro vehículo lo permite, podemos recargarlo hasta 32A (a más de 7.2kWh y 400V). 

Para este modo de carga necesitaremos un conector específico, que será Tipo 1 (SAE J1772) o Tipo 2 (IEC 62196-2) dependiendo de las características de nuestro vehículo. Progresivamente, el Modo 3 se está generalizando dejando atrás el Modo 2. Esto es debido al avance tecnológico en cuanto a potencia y capacidad de batería de los coches eléctricos.

El Modo 3 es más seguro, fiable y mucho más rápido

Es el modo idóneo para los entornos industriales y aparcamientos de flotas comerciales. Según la legislación española (ITC-BT 52) este modo de recarga es obligatorio para los puntos de recarga de uso público. A nivel doméstico el modo 3 interesa especialmente si tenemos un híbrido enchufable con una autonomía considerablemente alta o un coche 100% eléctrico.






Modo 4

Estación de recarga o “electrolinera”. Recarga rápida.

La recarga en Modo 4 aquella que se realiza en una estación fuera de nuestra vivienda y nos permite recargar como mínimo un 70% de la batería en menos de 30 minutos. 

El vehículo eléctrico se conecta a la red a través de una estación de recarga que mediante un cargador externo convierte la corriente alterna a continua. Las funciones de control y protección, así como el cable de recarga, están instalados de forma permanente en la propia estación de recarga. 

El conector estándar más utilizado para este tipo de recarga es el japonés CHAdeMO. Es decir que por el lado del vehículo tendremos un conector de Tipo 1 (SAE J1772 o Yazaki) o de Tipo 2 (IEC, Mennekes) y, a su vez, un conector CHAdeMo o CCS según nuestro EV. Por el lado del punto de recarga la extensión del cable deberá ser CHAdeMO.

El Modo 4 es exclusivamente indicado para la recarga rápida, con intensidad de corriente de hasta 400A y potencia máxima de 125 kW.

El modo 4 es considerado como tal a partir de 50 kWh. Debemos distinguir entre el modo 4 con recarga 'super rápida' y el modo 4 con recarga 'ultra rápida'. Esta última no es aconsejable para carga diaria puesto que puede dañar la batería si hacemos un uso habitual.

Está especialmente pensado para las estaciones de uso público exteriores que supongan un punto de recarga para trayectos largos o situaciones concretas en las que dispongamos de poco tiempo para recargar nuestro vehículo. No están diseñados ni son recomendables para garajes particulares. Esto es debido principalmente a su elevado coste tanto de producto como de instalación. 





Fuente: https://www.recargacocheselectricos.com/